Consejo Sobre Hogar y la Familia
EL HOGAR Y LA FAMILIA Hay diversos conflictos, y enemigos que atacan nuestro hogar, de los cuales debemos tener pleno conocimiento, recordemos que: “Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento...” Óseas 4:6, tenemos que ser concientes de que el diablo hará lo que este a su alcance por destruir el hogar, y debemos saber cuáles son esos problemas que atacan al hogar y a la familia, y así mismo también combatirlos, aquí algunos de esos conflictos:
“Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón; será llamada adultera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adultera.” “¿No sabéis que los injustos no heredaran el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredaran el reino de Dios. “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición.” Mientras el varón o la mujer tengan con vida a su cónyuge y se unan a otra persona se convierten en adúlteros (as), acarreando así maldición y desgracia para el hogar.
La Biblia es muy clara cuando nos enseña que los adúlteros y fornicarios no heredaran el reino de Dios, por ello sabiendo que esto es pecado y desobediencia ante Dios, los padres deben guardarse de dar lugar al diablo, de dar lugar a alguna pasión vergonzosa que traiga como consecuencia un pecado tan grande como lo es el adulterio.
“¿Estas ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. “Le dijeron: ¿Por qué, pues, mando Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El Señor Jesucristo, dejó como mandamiento que el hombre no se separe de su mujer, ni la mujer deje al marido, puesto que los dos son una sola carne, y lo que Dios junto, no lo separe el hombre.
“Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegaran los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.”
Debemos despojarnos de todo aquello que nos produce amargura en el corazón, pues es muy difícil darle amor a otro, si no tenemos amor por nosotros mismos y por Dios, recordemos que: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.”
“Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.” La envidia es algo capaz de estancar completamente la bendición y la prosperidad, si nuestro corazón está lleno de envidia, nunca se tendrá prosperidad en todo lo que se haga.
“Alborota su casa el codicioso; Mas el que aborrece el soborno vivirá.”
“no porque tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere, trabajar tampoco coma.” Es obligación de todo hombre y de todo padre de familia trabajar y abastecer su hogar. “Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa.”
Dice Dios en su palabra: Muchas mujeres sufren afrenta por la falta de hijos, y muchos hogares se separan a consecuencia de esto, pero para Dios no existe nada imposible, pues lo que es imposible para los hombres es posible para Dios (Marcos 10:27), uno de los milagros mas maravillosos de Dios es hacer de las cosas que no son, como si fueran.
Debemos enseñar a nuestros hijos que es el respeto dentro del hogar; a no ser desagradecidos con Dios, ni con los padres, y también debemos aprender que de la forma en que tratemos a nuestros hijos, cuando lleguemos a una madurez o vejez, de lo que les hayamos enseñado de eso mismo vamos a recoger.
La mujer antes de casarse debe reunir ciertos requisitos, que garanticen el poder llevar un hogar como es debido. Un hogar no se lleva por emociones, ni creyendo que con el paso de los años puede aprender, si no hay verdadero amor y virtud por el hogar, no puede hacerlo. “Mujer virtuosa, ¿quién la hallara? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” Hemos visto gran cantidad de problemas, y conflictos, que pueden destruir un hogar, cuando no tenemos la suficiente madurez, ni el suficiente conocimiento en la palabra de Dios.
“Maridos, amad vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…”
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”
“Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios.”
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