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PARA TI JOVEN..., Efesios 1:3-4 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, Santidad, Unción.

 
 

LA ORACION MARCA LA DIFERENCIA

Jeremias 29: 12 “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14Y seré hallado por vosotros, dice Jehová……..”

Se dice que el evangelista CARLOS FINNEY, llamado el apóstol de avivamientos, fue un   prestigioso abogado, al encontrar en sus libros de jurisprudencia muchas citas bíblica se compro un ejemplar de la Biblia,  con el propósito de conocerla. El resultado fue que después  de la lectura encontró mayor interés en el culto de los creyentes, llegando a darse cuenta que no estaba preparado para entrar a los cielos.

Comenta en su biografía como  un domingo del año 1821, se propuso sinceramente a resolver el problema de la salvación de su alma y estar a paz con Dios, reconocía las responsabilidades que tenía como abogado, pero  decidió tomar muy seriamente la determinación de ser salvo y se dedicó a pasar un tiempo leyendo la Biblia y orando. El versículo de Jeremìas 29:12  llegó a traspasar su corazón profundamente:

Prosigue en su biografía relatando que Dios tenía para él un día especial:  En él  Salió de su oficina,  en la hora del almuerzo,  pero no tenía   apetito,  regreso nuevamente  y al  cantar las Palabras Sagradas,   comenzó  su corazón a derretirse ,  sólo podía llorar.   Me pareció encontrarme con el Señor Jesucristo cara a cara.  El no me dijo nada pero me miró de tal manera que quedé  quebrantado y postrado a sus pies. Esta  para mí fue  y continuará siempre  siendo una experiencia extraordinaria, inolvidable, la cual marcó mi vida para siempre. Lloré en alta voz y me confesé como me fue posible entre sollozos.

Al darme vuelta para sentarme, recibí el poderoso bautismo en el Espíritu Santo, El Espíritu descendió de tal manera sobre mi persona,  que parecía llenarme el alma y el cuerpo, lo sentí como una onda eléctrica que me traspasaba  repetidas veces, es más, me parecían ondas de amor líquido,  no sabría describirlas de otra manera.
No hay palabras para describir  el gran amor que recibí en mi corazón, lloré con tanto gozo y en voz alta expresaba el gozo indecible de mi corazón.

Fue así como este abogado CARLOS FINEY,  perdió todo el gusto por su profesión y se convirtió  en uno de los más famosos predicadores del  Evangelio.  Sobre su método de trabajo él escribió:  “Doy gran énfasis  a la  oración porque la  considero  indispensable para disfrutar de un gran avivamiento.”  El experimento en su propia vida que la oración HACE LA DIFERENCIA. Todas las  Doctrinas Bíblicas, toman vida mediante el Poder del Espíritu Santo. 

  • REFLEXION: Hoy es el día para determinar: Recibir el fuego de Dios que  trae  avivamiento, o dejar pasar el tiempo viviendo  en  un  estado  de estancamiento .  
  • RECORDEMOS  LA ENSEÑANZA: LA ORACIÓN  HACE  
                  LA  DIFERENCIA.

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